Sister Barbara McCracken

Sister Maria Larkin and Sister Barbara McCracken at the Atchison Jail

Sister Barbara McCracken, who has had a long history of activism in her community, started ministering to groups of women in the Wyandotte County Detention Center in 2005 in Kansas City, Kansas. At the time, she had been working at Keeler Women's Center in Kansas City, another ministry of the Benedictine Sisters of Mount St. Scholastica that aims to provide support to inner-city women. 

As part of an outreach initiative, Sister Barbara was invited to visit the jail. Because Keeler focuses their aid toward women in particular, Sister Barbara would meet with exclusively incarcerated women. She would visit weekly to provide both personal and spiritual guidance, or even just sometimes listen for the hour she spent there. Although there were no formal classrooms or college-level courses, the time she spent with the women did offer an education nonetheless. This included advice on navigating their various relationships, practicing self-care, and also preparing themselves to go before a judge in their court cases. Many of these women were in unfortunate circumstances, making the cycle of being incarcerated harder to break. In 2014, she reflected on her work in an article titled, “Something I can do.”

After returning to Atchison in the late 2010s, Sister Barbara continued her ministry alongside Sister Maria Larking at the Atchison County Jail. There, she carried on the same mission of offering support, compassion, and guidance whenever possible.

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Español:

Las Hermanas Maria Larkin y Barbara McCracken en la cárcel de Atchison.

La hermana Barbara McCracken, con una larga trayectoria de activismo en su comunidad, comenzó a trabajar con grupos de mujeres en el Centro de Detención del Condado de Wyandotte en 2005, en Kansas City, Kansas. En ese entonces, trabajaba en el Centro de Mujeres Keeler de Kansas City, otro ministerio de las Hermanas Benedictinas del Mount St. Scholastica que busca brindar apoyo a mujeres de zonas urbanas deprimidas.

Como parte de una iniciativa de divulgación, la Hermana Barbara fue invitada a visitar la cárcel. Dado que Keeler centra su ayuda especialmente en las mujeres, la Hermana Barbara se reunía exclusivamente con mujeres encarceladas. Las visitaba semanalmente para brindarles orientación personal y espiritual, o incluso, a veces, simplemente escucharlas durante la hora que pasaba allí. Aunque no había aulas formales ni cursos universitarios, el tiempo que pasaba con las mujeres les ofrecía una formación. Esto incluía consejos sobre cómo gestionar sus diversas relaciones, practicar el autocuidado y prepararse para comparecer ante un juez en sus juicios. Muchas de estas mujeres se encontraban en circunstancias desafortunadas, lo que dificultaba romper el ciclo de la encarcelación. En 2014, reflexionó sobre su trabajo en un artículo titulado "Something I can do".

Tras regresar a Atchison a finales de la década de 2010, la Hermana Barbara continuó su ministerio junto a la Hermana María Larking en la Cárcel de Atchison. Allí, continuó con la misma misión de ofrecer apoyo, compasión y orientación siempre que fuera posible.

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