Sister Laura Haug

Sister Laura in her classroom at prison

Sister Laura Haug, then head of the Education Department at Mount St. Scholastica College, was invited in March of 1968 to begin teaching at Lansing Correctional Facility, also known as the Kansas State Prison. She started by teaching the prison’s guards off-site to help prepare them for their high school equivalency tests. Originally, W.E. Farmer, the Education Department head at the prison, asked to have students teach the prisoners. However, Sister Laura volunteered to go first and was later joined by fellow sisters, rather than her students. 

Sister Laura continued on to teach the prisoners basic reading and English, followed by college level courses through Kansas City Community College. She had been teaching once a week during the spring semester when she found that some of the men she taught were illiterate. Because she was limited to only visiting once a week, she realized that her course wasn’t as effective as it could have been for these students. In realizing this, she proceeded to spend six weeks that summer teaching the prisoners five days a week. 

Sister Laura taught at Lansing for nearly four years in total.  This program was the introduction of the Mount St. Scholastica sisters into their prison and jail ministries. She recounted one of her memories from the early years at the Lansing prison by writing: "Sister Juanita, Madonna, and I were teaching at Lansing Penitentiary. On a lovely Spring Day Sister Madonna took a bouquet of spring flowers for her desk. The guard at the gate took them from her saying they were contraband (they could be used to try to make liquor). Of course, the next week we each wore a lovely corsage of spring flowers, and walked right through the gate."

Despite all of the restrictions in a state prison, Sister Laura had seen the men as "eager and responsive" when it came to their education. When she retired from Benedictine College (formerly Mount St. Scholastica College), Sister Laura continued to serve her community by working in Adult Education programs at Donnelly College in Kansas City, Kansas, and also locally at the Happy Hearts Adult Learning Center in Atchison, Kansas. She had written about how her experience in the Lansing prison had influenced her perspective on the importance of adult education, explaining that “These men, too, had fallen through the cracks in our school system. Most of them were very intelligent and without basic skills, so it was not difficult to understand why they turned to crime. Again, I promised myself to spend my retirement helping to keep persons out of prison.”

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Español:

La Hermana Laura Haug

La Hermana Laura Haug era jefa del departamento de Educación de Mount St. Scholastica College cuando, en 1968, se le pidió que comenzara a impartir clases en el Centro Correccional de Lansing, también conocido como la Prisión Estatal de Kansas. Inicialmente, se le pidió que permitiera a los estudiantes del departamento de educación impartir clases en la prisión, pero la Hermana Laura optó por ir primero para comprender las implicaciones de esta labor. Empezó impartiendo clases a los guardias de la prisión fuera de las instalaciones para ayudarlos a aprobar sus exámenes de equivalencia de bachillerato en el verano de 1968. Pero al semestre siguiente, en el otoño de 1968, ella y tres hermanas comenzaron a impartir clases a reclusas dentro de la instalaciones. Fueron las primera hermanas a las que se les permitió entrar en la prisión de Lansing. 

La Hermana Laura continuó enseñando a los presos lectura básica e inglés, y luego impartió cursos de nivel universitarion en el Kansas City Community College. Durante el semestre de primavera, había estado enseñando una vez por semena cuando descubrió que algunos de los hombres a los que enseñaba eran analfabetos. Al estar limitada a visitarlos solo una vez por semana, se dio cuenta de que su curso no era tan efectivo como podría haber sido para estos estudiantes. Al darse cuenta de esto, ese verano dedicó seis semanas a enseñar a los presos, cinco días a la semana. 

La Hermana Laura enseño en Lansing durante casi cuatro años. Este programa fue la introducción de las hermanas de Mount St. Scholastica a sus ministerios en prisiones y cárceles. Relató uno de sus recuerdos de sus primeros años en la prisión de Lansing: «La hermana Juanita, Madonna y yo estábamos enseñando en la Penitenciaría de Lansing. Un hermoso día de primavera, la hermana Madonna tomó un ramo de flores primaverales para su escritorio. El guardia de la puerta se las quitó diciendo que eran contrabando (podrían usarse para intentar hacer licor). Por supuesto, la semana siguiente, cada una lucimos un hermoso ramillete de flores primaverales y cruzamos la puerta».

A pesar de todas las restricciones en una prisión estatal, la Hermana Laura veía a los hombres como personas entusiastas y receptivas en cuanto a su educación. Tras jubilarse del Benedictine College, la Hermana Laura continuó sirviendo a su comunidad trabajando en programas de Educación para Adultos en el Donnelly College de Kansas City, Kansas, y también localmente en el Centro de Aprendizaje para Adultos Happy Hearts de Atchison, Kansas. Había escrito sobre cómo su experiencia en la prisión de Lansing había influido en su perspectiva sobre la importancia de la educación para adultos, explicando: «Estos hombres también habían quedado marginados en nuestro sistema escolar. La mayoría eran muy inteligentes y carecían de habilidades básicas, por lo que no era difícil entender por qué recurrían al delito. Una vez más, me prometí dedicar mi jubilación a ayudar a evitar que las personas fueran a prisión».

Para leer el obituario de la Hermana Laura, haga clic aquí.